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01 de mayo de 2016 Homepage  
¿Continuidad o cambio?
Desafíos pertinentes frente a los nuevos paradigmas sociales y políticos

Incluyendo lo incluyente
Durante los últimos meses del año pasado fuimos bombardeados por infinidad de mensajes publicitarios, entrevistas periodísticas y discursos de campaña que tenían como eje los slóganes de continuidad por un lado y el cambio por el otro. Tan difícil fue decidir entre continuidad o cambio, que casi la mitad de la ciudadanía votó por continuidad (48,60%), y la otra mitad por el cambio (51,40%).

Evidentemente, ni la continuidad era un viaje a la locura, ni el cambio un proceso de tirar todo por la borda y empezar de nuevo. Ambas propuestas eran razonables e incluyentes. Podía haber continuidad con cambio y entiendo que habrá cambio con continuidad.

El nuevo paradigma social en el que está inserta nuestra misión
Vivimos en un nuevo contexto social que algunos sociólogos han denominado la posmodernidad. Un nuevo paradigma donde se ponen en discusión los grandes postulados del iluminismo, los relatos absolutistas y los grandes proyectos para un desarrollo social sustentable.
Las nuevas generaciones tienen otros valores, más relativos y menos absolutos y dogmáticos.

En el nuevo paradigma posmoderno hay más tolarancia y pueden convivir armónicamente posturas opuestas y antagónicas, aún en el ámbito teológico y eclesiástico. En la boca del papa Francisco "hay en construcción una cultura del diálogo y del encuentro".

Más allá de las aparentes contrariedades que para muchos pueda significar el nuevo escenario, hoy más que nunca tenemos que saber aprovechar los tiempos y las oportunidades que Dios regala para unirnos a Él en su misión en el mundo. El gran desafío de la Iglesia en nuestros días no es cómo volver a aquella del NT sino aprender a serlo hoy en el siglo XXI.

Tomando la imagen de Rick Warren en su excelente libro Una Iglesia con Propósito, hay valores muy positivos en el nuevo contexto social, y sobre esas olas debemos surfear. Por supuesto que hay muchos temas controversiales que inclusive podríamos considerar desvalores, pero aun en esos casos se hace más fuerte nuestra identidad y el poder del Evangelio.

En el nuevo paradigma posmoderno hay más tolarancia y pueden convivir armónicamente posturas opuestas y antagónicas, aún en el ámbito teológico y eclesiástico. En la boca del papa Francisco "hay en construcción una cultura del diálogo y del encuentro".

Veamos algunos valores altamente apreciados en el nuevo contexto que pueden facilitar nuestra misión:

1. La inclusión y visibilidad de los grupos minoritarios o marginados
Jesús no vino a este mundo a aliarse con el poder de turno, ni a ser obsecuente con el estatus social predominante ni a seguir los criterios de la religiosidad de su tiempo sino vino a poner en evidencia la hipocresía, las desigualdades y la estigmatización de los grupos más débiles.
Recordemos lo que le costó a la Iglesia primitiva incluir a los grupos minoritarios. Éste es un tiempo propicio para hacerlo.

2. Diversidad o uniformidad
La sociedad en la que vivimos valora la diversidad y ésto es una virtud de la cual nuestro Dios es creador y promotor. Uno de los grandes problemas de la Iglesia fue no valorar la diversidad. Cuántas lágrimas y tinta le costó al apóstol Pablo enseñar a los creyentes el valor de lo diferente como algo complementario para la salud del Cuerpo, de la Iglesia y de la sociedad. Nuestro Padre valora la diversidad y en esta diversidad de dones, personalidades, talentos, miradas, la obra de la glesia se complementa y se edifica.

3. El valor del trabajo en red
Nuestra sociedad aprecia los diferentes saberes y la especificidad de cada organización social. Esto es algo de lo que muchas veces precindimos y no nos damos cuenta del potencial que hay detrás de esta oportunidad.

4. El valor del Evangelio
Quizás algunos pueden pensar: "Pastor todo esto que usted dice suena muy bien, pero qué hacemos con determinados casos puntuales en donde nuestra ética contradice la general de la ley".
Sinceramente creo en el poder del Evangelio para transformar las vidas. Podemos aquí citar los principios de la regeneración expresados por Dios en la carta a los Hebreos: "La alianza que haré con ellos (...) será ésta, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón y las escribiré en su mente. Y no me acordaré más de sus pecados y maldades" (Hebreos 10.16-17, DHH).

¡Continuidad con Cambio!
Jesús expresó de manera contundente a sus discípulos la importancia de aprender a valorar las buenas cosas de lo heredado y el empuje vigoroso de lo instituyente cuando luego de haber enseñado sobre las grandes verdades del Evangelio dijo: "Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas" (Mateo 13,52, LBLA).

¿Evangelización o servicio social? ¿Comunión o enseñanza? ¿Tradición o contextualización? Cada perspectiva es parcial y limitada, muestra una sola mirada de una realidad más amplia y profunda. En la medida que podamos ampliar la visión y unir esfuerzos trabajando en equipo vamos a poder sumar saberes y hacer un trabajo más integral y fructífero para Dios y para el prójimo.

¡Es posible la continuidad con cambio y los cambios con continuidad!.

Pastor Marco Polo
Iglesia Bautista Pueblo Nuevo en Parque Indoamericano
Lic. en Trabajo Social / Prof. SITB
Miembro del Área en Acción Comunitaria de la CEB

Extracto de nota extraída de Revista Quehacer Femenino Nro 230, página 5



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